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lunes, 27 de enero de 2014

#InstaIdiots


  Redes sociales, el furor entre los jóvenes del último tiempo. Facebook, Twitter, We Heart It, Instagram, Pinterest, Blogger, son tan sólo algunas de ellas. Cada una posee, pienso yo, una finalidad; sin embargo, cada persona es libre de usarla como le plazca... y ahí es donde empieza el problema. 

  Pareciera ser que la costumbre social de hoy en día se basa en compartir absolutamente TODO en Internet; ya la privacidad es prácticamente inexistente, y el hacer la vida pública te convierte inmediatamente en alguien "interesante" (pues de lo contrario, pasás a ser invisible a ojos de los demás). Se trata de, sea cual sea la red de moda, compartir pensamientos, momentos, intereses, gustos y demás en forma pública; ojo, hay que rescatar que muchas veces surgen debates culturales altamente interesantes, lo cual sería algo en verdad constructivo para ambas partes.
El problema ocurre cuando las personas no pueden discernir entre qué deben compartir y qué no. Por ejemplo, dudo que sea de interés público saber con qué frecuencia alguien extraña a su pareja, el mutuo amor que se puedan llegar a tener, o sus fotos algo comprometedoras... hay cosas que deben dejarse para lo privado, queridos. Otro ejemplo sobre el papel tan acitvo que juega la tecnología hoy en día puede ser simplemente visto tras subirse en un transporte público: puras cabezas agachadas concentradas en sus teléfonos celulares o tablets.


  Pienso también que cuanto más pequeños entramos al mundo cybernético, más riesgo tenemos de perder la esencia de ser niños; ya que antes no era normal que alguien a tan corta edad tuviera manejo de redes sociales como Facebook o Twitter, sino que se la pasara jugando todo el día juegos de mesa o al aire libre con amigos y/o familiares ¿Es acaso este
el comienzo del fin? ¿Somos esclavos de la tecnología que nosotros mismos hemos creado? Los límites desdibujados entre lo público y lo privado se encargarán de resolver esa cuestión... lo dejo a libre criterio. Todos tenemos nuestras opiniones respecto al tema, y no me excluyo de todo lo anterior estipulado pues, irónicamente, estoy "atacando" a las redes sociales mediante una.

sábado, 10 de agosto de 2013

The fuckin big sister

  El primer hijo; el hijo de "prueba", la primera experiencia con la que los padres se "entrenan" a sí mismos a la hora de criar. El cosentido principal de la familia hasta que... si, nace el hermano menor acaparando toda la atención, el nuevo "bebé" de la casa. 

  Todos aquellos que sean los hermanos mayores sé que podrán entenderme. Somos, de alguna manera, los que damos las órdenes, los ejemplos a seguir de nuestros hermanos más chicos (por lo menos en su niñez). Experimentamos los celos de no recibir toda la atención a la hora de dejar de ser hijos únicos, y además, pasamos a tener la responsabilidad de ser "el mayor", el modelo ejemplar de ahí en adelante. Somos los primeros amigos de nuestros otros hermanos, razón por la cual es normal que en un principio quieran imitar todo lo que hacemos; construimos (o no) una relación muy cercana a ellos.

  Como todo en la vida, hay ventajas y desventajas. Por un lado, el hecho de ser el más grande nos da mayor autoridad en todo sentido; desde obligar a los más chicos a hacer ciertas cosas por nosotros, hasta decidir por ellos en algunas cuestiones. Si, experimentamos una sensación de "poder" sobre ellos de alguna forma.

  Por otro lado, el hecho de que prueben todo con nosotros primero es una gran desventaja. En mi caso, al ser mujer y tener una mamá un tanto "chapada a la antigua", me dejaron empezar a salir sola ya cuando era bastante grande. Mi hermano, en cambio, comenzó a salir solo tres años antes que yo ¿Gran injusticia, no? Así es, esto es todo lo que el hermano mayor debe aguantarse por parte de sus padres. Sin embargo, si hay algo que no envidio para nada, es ser la "bebé de la casa"; tengo la leve sospecha de que mi hermano ocupará ese lugar toda su vida, sin importar que ya viva solo, esté casado, tenga hijos o esté jubilado (sí, estoy hablando muy seriamente).

  En fin, sin importar las diferencias que tengamos, sé que mi vida sin él sería total y completamente diferente; un tanto aburrida creo yo. Digo, ¿con quién hubiera peleado tantos años si no hubiera sido con él? ¿o inventado los juegos más tontos? Hay momentos y vínculos que solamente se crean entre hermanos, quienes pueden entenderse  mejor que nadie.