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martes, 28 de julio de 2015

Fahrenheit 451: la profecía se hace realidad

   Diversos pensadores afirman que el fin último del hombre es la felicidad, pero ¿qué pasaría si, de un día para otro, despertáramos en un mundo completamente tecnificado para tal fin? Fahrenheit 451 nos presenta una sociedad distópica que “facilita” el bienestar de sus individuos mediante la censura y la represión; una sociedad en que la tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías alentaron la desaparición de los libros. Y el gobierno supo sacar ventaja de ello: se convirtió en un totalitarismo “encubierto”, bajo la máscara de una supuesta promesa de felicidad continua. 
   Aunque resulte difícil de creer, más de sesenta años han transcurrido desde la publicación de Fahrenheit 451. Y si bien su autor, Ray Bradbury, ha aclarado en más de una ocasión que su intención nunca fue hacer predicciones sobre el futuro , sus advertencias ya no se encuentran tan lejanas a nuestra realidad. Somos testigos de sus avisos más preocupantes: los que han empezado a cumplirse.

lunes, 2 de febrero de 2015

Lolita, una nínfula emblemática

   Novela publicada en 1955 por uno de los más extraordinarios escritores del siglo XX, Vladmir Nabokov. Más que otra "simple historia de amor", Lolita plasma en sus páginas la insaciable obsesión del cuarentón Humbert Humbert hacia Dolores Haze, una niña de solo doce años. La polémica desatada por la diferencia de edad entre los amantes, llevó a que la novela fuera catalogada de pornográfica. Objetivamente, se trata tanto de pedofilia como incesto (relación entre un "depravado" y su hijastra), lo que tendrá un gran impacto ético sobre el lector serio. Sin embargo, es considerada una obra maestra de la literatura universal contemporánea y ha sido adaptada en dos versiones cinematográficas. La primera, del director Stanley Kubrick en 1962 y, la segunda, por Adrian Lyne en 1997.
Lolita, Adrian Lyne, 1997

lunes, 17 de noviembre de 2014

Nan Goldin: la estética subcultural

  La fotógrafa que ha dejado impresionada a más de una generación; un ejemplo a seguir por muchos... y a evitar para muchos otros. Pasión desmedida por su trabajo y seres queridos. Con ustedes, la inigualable y revolucionaria Nan Goldin.
  Goldin (1953) es una artista estadounidense, renovadora de la fotografía documental y narradora de la subcultura newyorkina en las décadas del 70 y 80. Es conocida, particularmente, por la fuerte carga autobiográfica que poseen sus series fotográficas. Su estilo documental responde casi siempre a determinadas temáticas: droga, sexo, depresión, soledad, violencia, enfermedad, fiestas y amigos. Pero, ¿por qué habrías de interesarte en el trabajo de Nan Goldin?




lunes, 27 de enero de 2014

#InstaIdiots


  Redes sociales, el furor entre los jóvenes del último tiempo. Facebook, Twitter, We Heart It, Instagram, Pinterest, Blogger, son tan sólo algunas de ellas. Cada una posee, pienso yo, una finalidad; sin embargo, cada persona es libre de usarla como le plazca... y ahí es donde empieza el problema. 

  Pareciera ser que la costumbre social de hoy en día se basa en compartir absolutamente TODO en Internet; ya la privacidad es prácticamente inexistente, y el hacer la vida pública te convierte inmediatamente en alguien "interesante" (pues de lo contrario, pasás a ser invisible a ojos de los demás). Se trata de, sea cual sea la red de moda, compartir pensamientos, momentos, intereses, gustos y demás en forma pública; ojo, hay que rescatar que muchas veces surgen debates culturales altamente interesantes, lo cual sería algo en verdad constructivo para ambas partes.
El problema ocurre cuando las personas no pueden discernir entre qué deben compartir y qué no. Por ejemplo, dudo que sea de interés público saber con qué frecuencia alguien extraña a su pareja, el mutuo amor que se puedan llegar a tener, o sus fotos algo comprometedoras... hay cosas que deben dejarse para lo privado, queridos. Otro ejemplo sobre el papel tan acitvo que juega la tecnología hoy en día puede ser simplemente visto tras subirse en un transporte público: puras cabezas agachadas concentradas en sus teléfonos celulares o tablets.


  Pienso también que cuanto más pequeños entramos al mundo cybernético, más riesgo tenemos de perder la esencia de ser niños; ya que antes no era normal que alguien a tan corta edad tuviera manejo de redes sociales como Facebook o Twitter, sino que se la pasara jugando todo el día juegos de mesa o al aire libre con amigos y/o familiares ¿Es acaso este
el comienzo del fin? ¿Somos esclavos de la tecnología que nosotros mismos hemos creado? Los límites desdibujados entre lo público y lo privado se encargarán de resolver esa cuestión... lo dejo a libre criterio. Todos tenemos nuestras opiniones respecto al tema, y no me excluyo de todo lo anterior estipulado pues, irónicamente, estoy "atacando" a las redes sociales mediante una.

lunes, 21 de octubre de 2013

Stop Animal Testing


"Como consumidores, tenemos el poder para ayudar a poner fin a los ensayos con animales. Con la compra de cosméticos y otros productos que no están probados en animales y el apoyo a organizaciones de caridad compasiva, se envía un poderoso mensaje a las empresas y organizaciones que no recibirán nuestro dinero duramente ganado, mientras continúen la realización de pruebas inhumanas en animales. Cientos de miles de animales son envenenados, cegados, y asesinados cada año en las pruebas obsoletas de cosméticos, productos de cuidado personal, productos de limpieza del hogar, e incluso los jugos de frutas. 
  Aunque más de 1.100 empresas han prohibido todas las pruebas con animales para siempre, algunas empresas siguen inyectando sustancias en el estómago de animales y ponen gotas de productos químicos en los ojos de los conejos. [...] 

viernes, 2 de agosto de 2013

A Clockwork Orange

 Novela de Anthony Burgess traducida al español como "La naranja mecánica", publicada en 1962 y adaptada cinematográficamente por Stanley Kubrick en 1971. Gran cantidad de temas son los que giran alrededor de esta historia: ultraviolencia, robo, sexo, drogas, pandillas, conductismo, "libertad", entre otros; los cuales pueden ser analizados desde una perspectiva social, cultural e, incluso, psicológica (tanto a nivel narrativo como cinematográfico).
  Burgess mencionó que el título deriva de la expresión “As queer as a clockwork orange” ("tan raro como una naranja de relojería"), pero esta explicación no fue del todo convincente y pronto salieron a la luz nuevas interpretaciones. Se comenzó a rumorear que su idea original era titular el libro como "A Clockwork Orang" y que, tras una ultracorrección, terminó con el nombre que hoy todos conocemos.
  Esta otra versión se apoya en el hecho de que el autor trabajó como oficial de educación en Malasia después de la guerra, donde pudo aprender el idioma. La palabra "orang", en malayo, significa hombre. De esta manera, el escritor hizo un juego de palabras y, realmente, lo que el título significa es "El hombre mecánico", aludiendo al hecho de que una máquina puede programarse para desempeñar una tarea, pero siempre al costo de quitarle otra función. De hecho, en su ensayo "Clockwork oranges", el mismo Burgess menciona que "este título sería ideal para una historia acerca de la aplicación de los principios mecánicos a un organismo que, como una fruta, cuenta con color y dulzura". Se alude, entonces, a las respuestas condicionadas del protagonista; a las sensaciones de maldad que coartan su libre albedrío. Es decir, la imposibilidad de Alex para provocar daño a causa de la técnica de Ludovico, al costo de su incapacidad para defenderse 
  Así, entra en debate un hecho socialmente perturbador: ¿hasta qué punto es "correcto" intervenir en la autonomía de una persona?. En la película podemos observar claramente cómo Alex es torturado por la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, hasta el punto de intentar suicidarse. Entonces, ¿vale la pena pagar el precio de no poder controlar ciertos impulsos, con el fin de reinsertarse en la sociedad? Las respuestas a la pregunta son diversas.